Su primer partido como milanista lo vio desde la grada ya que se encontraba lesionado con un esguince de tobillo y su debut oficial fue frente a la Juventus. Puskás marcó tres goles en los dos partidos de primera ronda Hungría disputado en la Copa Mundial de la FIFA 1954. Los Magiares poderosos derrotaron a Corea del Sur 9-0 y a la entonces Alemania Occidental 8-3. En este último partido, sufrió una fractura en el tobillo después de una entrada de Werner Liebrich, segunda equipacion españa y no regresó hasta el final.